Tras el cierre, Mirapolis entra en una fase de deconstrucción. Los equipos se venden, trasladan o desmontan. El recinto pierde poco a poco lo que lo hacía reconocible como parque temático.
La destrucción de Gargantua en 1995 es la imagen más fuerte de este final. Las fuentes no expresan todas la fecha exacta del mismo modo, pero sitúan la desaparición del gigante al final del verano de 1995.